Nuestro vino

Siesto pretende ser un homenaje a las diferentes zonas vitícolas de Zamora, a sus gentes y su buen hacer a lo largo de los años, a sus variedades de uva, a la manera de mimar los viñedos y las elaboraciones creando vinos únicos y de gran personalidad.


Siesto es un vino tinto elaborado con variedades de uva de Zamora, siendo seleccionadas de las distintas zonas vitícolas de la provincia, buscando obtener un vino complejo, con gran cantidad de matices, gracias al perfecto ensamblaje de las diferentes cepas.

Dos Variedades forman el alma de Siesto: BRUÑAL, procedente de Arribes del Duero, y TINTA DE TORO, procedente de El Pego, municipio incluido en la zona de Toro.

La variedad BRUÑAL es autóctona y exclusiva de los Arribes del Duero. Se trata de una cepa muy rústica en la que tanto el tamaño de racimo como de la baya son pequeños, siendo los racimos cilíndricos y normalmente compactos y la baya esférica y de color negro-azulado. En cuanto a las aptitudes enológicas, esta variedad muestra un alto potencial de maduración tecnológica, con elevado nivel tanto de azúcares como de acidez. Presenta aromas y sabores a frutas de bosque y un alto contenido en polifenoles con respecto a otras variedades de la zona, por lo que, con adecuada maceración y apropiada crianza, puede dar lugar a vinos tintos de alta calidad.

La TINTA DE TORO es la variedad más conocida de la zona de Toro. Aunque pertenece a la familia de la Tempranillo, esta uva tiene características y cualidades específicas. Sus granos, que son de pequeño tamaño, contienen abundante tanino y, siempre que se recoge en su punto óptimo de madurez, aporta sabores afrutados excepcionalmente concentrados. Sus características organolépticas más importantes son su capacidad para lograr vinos potentes, estructurados, de marcada personalidad e intensidad. A la generosa graduación que suelen tener sus vinos se añaden tintos con un gran cuerpo, color intenso y una importante presencia tánica.


Realizamos una cuidada elaboración de cada variedad por separado, fermentado en pequeños depósitos de 225 litros de capacidad.

Una vez acabada la fermentación alcohólica, los vinos pasan directamente a las barricas de crianza, donde realizan la fermentación maloláctica y donde permanecen un tiempo de 24 meses de envejecimiento en barrica de roble francés, para lograr ese aporte que le da al vino el paso por la madera.

Finalizado el periodo de crianza en barrica, ha llegado de realizar el coupage previo al  momento del embotellado, después del cual, comienza un periodo de afinado en botella, necesario para que esté perfecto cuando llegue a todos vosotros.

Todo el proceso lo llevamos a cabo de manera artesanal, cuidando con mucho mimo nuestro vino en todo momento para conseguir el mejor resultado posible.

Lo hemos elaborado con todo nuestro cariño. Esperamos que lo disfrutéis.